3.6. El maquillaje

Tanto si estás completamente recuperada como si aún notas en tu piel los signos del tratamiento oncológico, el maquillaje es una de las mejores opciones para ocultar esas pequeñas imperfecciones. Puedes usar diferentes productos y emplearlos de distinta manera hasta lograr los efectos deseados:

  • Corrector. Disimula las ojeras, oculta enrojecimientos y manchas e ilumina el rostro. Hay correctores de distintos tonos con funciones diferentes. Pregunta al experto en tu punto de venta habitual cuál es el más adecuado para ti. Elige un tono ligeramente por debajo de tu color de piel. El truco es que no lo extiendas, sino que apliques poca cantidad mediante suaves toquecitos.
  • Base de maquillaje. Su función es homogeneizar la piel, igualar el tono y dar un aspecto saludable. Puede ser fluido, más ligero, o compacto, con mayor capacidad para cubrir la piel. Escoge la textura, el tono y la capacidad de cobertura que mejor se adapten a tus gustos pero, si tienes la piel muy seca, evita los productos en polvo. Es muy recomendable que busques aquellos cosméticos que incluyen factor de protección solar.
  • Colorete. No es imprescindible, pero con él lograrás un aspecto más alegre y redefinirás los rasgos de tu rostro. Asesórate con un experto sobre el tono y la forma de aplicación más adecuada a tu forma facial.
  • Sombra de ojos. Aunque no es imprescindible, bien aplicada devuelve la luz a tu mirada y te ayuda a destacar esta zona de tu rostro.
  • Lápiz de ojos y de cejas. Son fundamentales para recrear las cejas y pestañas cuando las tienes muy debilitadas y devolver la máxima expresividad a tu rostro. Utiliza tonos similares al de tu pelo y asesórate con un experto sobre la mejor forma de aplicarlos.
  • Máscara de pestañas. Es muy útil para incrementar ópticamente la densidad y longitud de tus pestañas. Evita las que contienen polímeros, porque las estiran y, en tu caso, podrían facilitar su caída. Recuerda que, como comentamos en el apartado de limpieza facial, es importante desmaquillarlas muy bien para evitar que se rompan. 
  • Labios. Su piel es especialmente fina y sensible. Por ello, es fundamental hidratarlos con productos específicos. Aplícalos tantas veces como lo sientas necesario. Darles un poco de color animará tu rostro y te aportará más luminosidad. Los encontrarás en distintos formatos y texturas, como las barras o el gloss, pero trata de evitar los rojos de labios de larga duración, porque sus fórmulas suelen resecarlos.

 PERFUME

TOP

CAPÍTULOS

0-Manual1-Volver-a-la-normalidad2-Atencion-medica3-aspectos-emocionales4-autocuidado-y-bienestar5-opciones-legales6-asociaciones-de-pacientes

GEPAC GEPAC GEPAC