2.5. Cambios físicos

La relación afectiva y la vida sexual de la pareja pueden haberse visto deterioradas como consecuencia, entre otros, de los cambios físicos y el impacto emocional producidos por la enfermedad y los tratamientos.


La fatiga, la anemia, la pérdida de la autoestima fruto de los cambios físicos o el agotamiento emocional, pueden reducir ya no solo el apetito sexual, sino también la expresión de sentimientos afectivos hacia el otro. Es una situación que afecta tanto al paciente como a la pareja, por lo que el autocuidado, el respeto por el espacio y el proceso de cada uno, y el apoyo mutuo deben ser una constante para superar estas dificultades.


Conviene saber que esta situación forma parte del proceso de recuperación y que en la mayoría de los casos remite con el tiempo y los hábitos sexuales se recuperan con total normalidad.


Es importante identificar los motivos concretos que están causando el deterioro de vuestras relaciones afectivas y sexuales, ya que los conflictos en la pareja pueden ser la causa, pero también la consecuencia de ese deterioro. Tal vez lo haya provocado un clima de malestar entre vosotros, relacionado o no con la enfermedad. Saber el motivo os permitirá buscar una solución, y contar con el asesoramiento y apoyo de un psicólogo puede ser especialmente útil para el manejo de este tipo de situaciones.

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La recuperación emocional que puedes o podéis necesitar requiere de una comprensión mutua, y es importante que la vuelta a una vida sexual saludable se produzca de forma gradual, sin presiones o ansiedad por el sexo. Como en anteriores ocasiones, la comunicación es fundamental para afrontar esta situación.


En el epígrafe La sexualidad después del cáncer, del capítulo 2, Atención médica después del cáncer, encontrarás más información sobre pautas y recomendaciones prácticas para afrontar los obstáculos que puedan surgir en las relaciones sexuales. También es recomendable la lectura del epígrafe Los cambios físicos y la autoestima incluido en el capítulo 3, Las emociones del superviviente.

La relación de pareja tiene un papel fundamental para favorecer la adaptación de las dos personas a la vida después del cáncer. A pesar de los problemas que puedan surgir en tu relación, afrontar la enfermedad y la supervivencia en pareja puede tener muchos aspectos positivos ya que permite amortiguar el estrés y la ansiedad, contener y neutralizar la tensión y, en definitiva, constituye un punto de apoyo en el que podéis transmitir preocupaciones y compartir vivencias, favoreciendo el desahogo emocional. Pero es importante que la relación de confianza que establezcas con tu pareja en este ámbito, se oriente a crear un sistema de ayuda más que un sistema que genere un efecto de contagio por la exposición mutua y repetida al miedo y la ansiedad. Tendréis que encontrar los espacios y los tiempos adecuados para favorecer ese desahogo mutuo sin que estos interrumpan la necesaria recuperación de la pareja a nivel emocional. Realizar actividades placenteras juntos es una opción aconsejada para procurar que el cáncer no forme parte del día a día de tu relación, y evitar así que ésta se identifique totalmente con la enfermedad.

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CAPÍTULOS

0-Manual1-Volver-a-la-normalidad2-Atencion-medica3-aspectos-emocionales4-autocuidado-y-bienestar5-opciones-legales6-asociaciones-de-pacientes

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